viernes, 23 de diciembre de 2016

Feliz Navidad

   Leer es como navegar en un mar finito. Te embarcas en la playa cuando todo está en calma, y navegas, y te adentras sin saber para dónde va. Leer es sumergirte en sus aguas compuestas de letras amalgamadas que forman olas de emociones e historias entreveradas con personajes que adoras y odias, de quien sientes celos y anhelos, de quien sientes miedo por su actuar, marañas que te envuelven en la imaginación mientras se expande la conciencia infinita de tu océano creador, que te va atrapando en su profundidad para mostrarte quién eres. Leer es la tormenta desatada en sus frenéticos vendavales de una historia interiorizada que se siente en las entrañas con los vaivenes de la barca de un lector apasionado; y tú la miras, la tocas, y cierras los ojos y te ves reflejado en su turbulento desenlace. Y de momento la barca se detiene y el flujo de letras se acaba. Para siempre.
   Y queda el vacío.
   El vacío de un final que es llenado con la imaginación, haciendo la historia inmortal. Leer no es una acto pasivo, es entrar a conocerse a uno mismo y llenar los vacíos con la más profunda y hermosa mismidad.
   Regala un libro y estarás regalando un universo infinito que jamás desaparecerá del corazón de su valiente lector. Así lo vivía yo en mi infancia, y eso soy ahora: mis cuentos infinitos.
   Feliz Navidad.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Utopía

   Imagino, imagino. Imagino un día donde cae el telón. Donde este teatro de máscaras risueñas se desploma. Esclavas se levantarán de sus máquinas de aparado y matarán su silencio, y llegarán lejos sus voces. Imagino risas macabras en las butacas que se tornan de súbito sombrías tras sus máscaras. ¡Silencio! Pasen y vean —farfullarán las voces —la ruindad tras el telón del pueblo amado que consiente, ¡miseria!, pasen atrás del escenario y conozcan la verdad tras el brillo de las luces. ¡Esclavas! Entonces la ignorancia ya no será jamás voluntaria, entonces mirar hacia otro lado pesará en el alma de este pueblo amado, y de sus cómplices.
   Imagino el susurro andante: aparado ilegal esclavista —murmurarán las calles —enemigo de la sociedad, sociedad que consiente, sociedad que un día no consentirá.
   Utopía.

domingo, 6 de noviembre de 2016

La otra Historia

   En el principio de la mercantilización -ver artículo anterior al respecto -, entre los siglos XVIII y XIX la clase capitalista fue adueñándose de los medios de producción antes en manos feudales, y surgió progresivamente un modelo de trabajo de transición entre la agricultura y la artesanía, y la producción fabril industrial más propia del siglo XIX, y este fue el "putting out system". Este modelo de trabajo de transición consistía en un servicio de manufactura en casa por parte del trabajador o trabajadora el cuál era provisto de los materiales necesarios por el capitalista (origen de, por ejemplo, las aparadoras del zapato en casa). Estos trabajadores, aún no proletarizados, obtenían la mayoría de los bienes necesarios para su supervivencia no del sueldo por las manufacturas al capitalista sino de las tierras comunales (tierras y bosques del reino que podían ser utilizadas por todos, donde dar de comer a animales, coger bayas y plantar alimentos, hilo para coser, para hacer esparto, plantas medicinales, leña para calentarse, agua del río, etc, sin que pasase por un mercado) y de las tierras en propiedad "relativa" de los propietarios que en época de barbecho era tierra para el pasto de animales de la gente humilde, y esta vida autogestionada la combinaban con unas horas de trabajo manufacturero para el capitalista que le pagaba con dinero, consiguiendo con ello que se integrasen en el mercado pues necesitaban dinero para pagar impuestos desde la creación del mismo.
   Conforme fueron pasando los años y la mercantilización progresó fructíferamente las tierras comunales, que no se podían vender por ser de todos, fueron vendiéndose y desapareciendo con la desamortización por la presión de la alta burguesía sobre el Estado y sus deudas, quedando en manos de los burgueses capitalistas que las puderon entonces comprar, y las cercaron y las pusieron a producir masivamente con el cultivo cuatrienal sin barbecho o método norfolk y la monopolización de los cultivos; esto y la consolidación de la propiedad "absoluta" donde el propietario podía privar de las tierras a los agricultores incluso en épocas improductivas, acabó con esa autogestión. Fue así que al expropiar los medios por los cuales los personas podían conseguir por sí mismos la mayoría de los bienes para su supervivencia, éstos fueron perdiendo autonomía en pro de la dependencia al capitalista y del trabajo manufacturero, el putting out system, y de la creación de los talleres y fábricas donde, entonces sí, pudieron de veras controlar la producción enfocada a la exportación y la venta masiva en base a la división en el trabajo, la desigualdad y la explotación. Nació entonces el proletario.
   Desposeídos de cualquier posibilidad de acceder a los bienes necesarios para su supervivencia por su propia mano, a las personas ya solo les quedó su fuerza de trabajo para vender, y depender por entero del trabajo en casa, los talleres o las fábricas de los burgueses para acceder a esos bienes por mediación del dinero, en un mundo, donde el mercado se había generalizado y el dinero era la única forma de sobrevivir. Esto llevó a un gran dilema moral. ¿Qué se hace con los que no trabajen, si se ha privado a todo el mundo, a los que trabajen y a los que no, de conseguir lo necesario para su vida por sus propios medios, es decir, las tierras comunales y el derecho a usar las tierras en épocas de barbecho? Pregunta que cabe hacerse después de un razonamiento obvio que se deduce de hurgar un tanto en la Historia: Jamás en la Historia ha habido trabajo para todos. Aquellos que no puedan acceder al trabajo por una sencilla razón aritmética, y que a su vez han sido privados de las tierras comunales de todos, ya sea que hables de la España profunda o de las costas de Nigeria, sencillamente, quedan en la periferia del sistema; pobres, vagabundos, bandidos, les llamaron, y así solucionaron un problema grave, introduciendo los valores del capitalismo tales como el amor ideológico por la propiedad privada y una legislación que la acompañara, privando con esto de la tierra a la mayoría en pro de una minoría capitalista, la competitividad salvaje a codazos o la meritocrácia, donde el ser humano que encontraba trabajo y progresaba obtenía el derecho a la vida y a mayores o menores lujos y el que no, no lo obtenía; obtenía sin embargo el repudio de una sociedad fría que ha llegado hasta hoy.
   Hoy, sin embargo, nos vemos en una etapa del capitalismo en la que éste se ve presionado a cambiar el capital variable (los trabajadores) por capital fijo (las máquinas), por la necesidad de bajar costes y seguir aumentando una productividad que ya no aumenta, acercándose peligrosamente cada vez más a la creación de riqueza ficticia en el mundo financiero y la economía de casino. Más máquinas, más automatismo, más seres humanos en paro para el futuro y unos capitalistas con menos capacidad de extraer plusvalor; vagabundos, mendigos, bandidos, que son y serán controlados en la periferia del sistema mediante el acercamiento a las derechas y al ecofascismo no comandado por minorías marginales sino por partidos políticos democráticos virando al autoritarismo deslucido, luchando por el control de los recursos y la vida buena para los que puedan, sustentándose en la meritocrácia, mediante el uso de la fuerza legalizada por el bien de una parte pudiente de la ciudadanía. Algo que sin duda está en la base de las decisiones tomadas sobre la valla de Ceuta y Melilla, las deportaciones en caliente, las concertinas con cuchillas y los africanos pobres que intentan cruzar a España, o el trato inhumano de los refugiados en Europa.
    Es una historia compleja donde el centro de todo es el capitalismo que de todo se adueñó quedando pocas cosas en manos ajenas. Pero poco a poco se las van quedando con alianzas y presiones sobre la clase política que nos representa sin representarnos, y eso nos afecta a nuestra vida cotidiana, a nuestra libertad y a nuestro bienestar social.

"Solo hay un dios verdadero, y se llama don Dinero" Francisco de Quevedo.

domingo, 23 de octubre de 2016

La mercantilización de la vida

   Me han preguntado que qué es eso de la mercantilización que de tanto nos quejamos algunos.
   Mercantilizar es hacer comprable y vendible una cosa que antes no se podía comprar o vender por ser de la ciudadanía, pero que es gestionado en realidad por un Estado que la representa a través de una Democracia Representativa Liberal.
   Dime, ¿cómo se puede comprar una montaña?, ¿cómo se puede vender una playa, un río o el Sol?
   Cuando ese Estado que representa a la ciudadanía vende aquello que no se podía vender esto se mercantiliza y un ente privado lo compra, lo privatiza, le pone vallas y perros y leyes que lo sostenga, y priva al mundo entero de ello en beneficio personal, para su disfrute o para el de otros desde el punto de vista final del negocio, en base a las estructuras de trabajo del sistema capitalista y de la necesidad de la clase trabajadora de malvender su fuerza de trabajo por haber sido privada de lo común, de lo autogestionado que les hacía libres: una mercantilización que en España se vino a llamar la "desamortización" llevada a cabo desde siglo XIX, que luego tuvo un lapsus con un contrato social del capitalismo keynnesiano en el siglo XX, llegado a España con la Transición, pero que se acabó con la llegada de nuestra crisis, se fue como vino, y ahora de nuevo está próxima la culminación con la mercantilización de la Sanidad Pública, la Educación y de todo lo público en beneficio de los poseedores del Capital. Y en sus manos quedaremos con el apoyo de los liberales, los ganadores del juego.
   Mercantilizar es hacer comprable y vendible todo, comprable y vendible el trabajo, comprable la tierra, vendible el agua, comprables las materias primas, vendible la vivienda, especulados los alimentos, mercantilizado el ocio, la cultura, el deporte, vendida la Educación Pública y la Sanidad, comprada la energía y las relaciones sociales.
   Vendida la política.
   En un mundo donde todo está mercantilizado el que tiene el dinero tiene el Poder.
   Mercantilizada la vida, mercantilizada la muerte.

viernes, 21 de octubre de 2016

Sobre el Nobel

   ¿Qué hubiese ocurrido si Ken Saro-Wiwa hubiese ganado el Premio Nobel de literatura tras estar nominado en 1995? Como Bob Dylan, tampoco hubiese acudido, pues también desapareció. Desapareció por entre las playas impregnadas de plástico líquido y de óleo chicloso en el Delta del Níger, por entre los gritos contra las petroleras coloniales, por entre las manifestaciones reprimidas por las armas pagadas por ellas; desapareció por luchar contra las multinacionales Shell y Chevron que habían destruido con su contaminación sistemática su agricultura y su pesca; desapareció por manifestarse pacíficamente contra aquello que les hacía morir de hambre; desapareció reprimido por la mano de su gobierno armada por las petroleras, asesinado por el lobby salvaje del capitalismo neocolonial consentido para beneficio de los Estados del Bienestar en el Norte del mundo.
   Ken Saro-Wiwa tampoco hubiese acudido, no. Fue asesinado por la presión de una empresa legal que legalmente destruyó su modo de vida y su nación, que no pagó penalmente por ello y que siguió aún después con la contaminación.
   Nueve hombres ahorcados, cientos de asesinados, miles de exiliados tragados por el voraz sistema del Capital para poder llenar de gasolina nuestro desarrollo industrial.
   Un poco de dinero de multa —pues el velo corporativo ampara a las personas jurídicas con "limitada responsabilidad" —una subida de precio por aquí, una bajada de salario por allá y muertes saldadas, de nuevo a actuar, impunemente, amparados por la libertad de capital.
    ¡Muertos! iMuertos! ¡Muertos!
    Ken Saro-Wiwa tampoco hubese recogido ni recogerá jamás el premio nobel de literatura ni ninguno más.
   
  
 

sábado, 15 de octubre de 2016

Mi pueblo consentido


   Cuando el otro día alguien me preguntó qué pensaba de mi pueblo, Monóvar, le dije: Yo creo que tuve mucha suerte de nacer y crecer en Monóvar, porque nacer y crecer en Monóvar me dio las herramientas necesarias para perderle el respeto a esta sociedad. Porque un pueblo dedicado en gran medida al zapato que consiente la esclavitud de sus aparadoras hacinadas en talleres ilegales o en sus casas sin ningún derecho es un pueblo que se merece, al menos, que le pierda el respeto. Tuve la suerte —le dije —, de nacer y crecer en Monóvar porque ello me dio una visión de la crueldad del sistema de trabajo en el que vivimos, a esta escala local, que es un despunte radical en su distribución normal por ser ilegal pero que plasma lo que ocurre a nivel comarcal, nacional e internacional dentro de un sistema capitalista con su amplia varianza.
   Yo estuve una vez más de un año parado —le dije —, viviendo dentro de lo que llaman el riesgo de pobreza. Mientras tanto mi madre sí tenía trabajo en estos tan comunes y consentidos talleres ilegales, y su pobreza era similar a la mía, y entre los dos éramos dos pobres luchando por sobrevivir, apoyados el uno en el otro, yo parado, ella en el aparado.
   Indigna.
   Los 0,20, 0,30 y 0,40 cénitimos el par arden de vergüenza en las entrañas cada día más, mientras ves los 40, 90, 800 euros el par como precio final de un zapato de gala esclavista que los burgueses capitalistas de los países más desarrollados del mundo disfrutan y aprecian por su calidad.
   Tuve la suerte de nacer en Monóvar —le dije —y ver a mi madre, a mi hermana, a varias de mis tías, amigas, primas y vecinas sometidas, sin salida, a salarios dentro del riesgo de pobreza mientras los partidos políticos y el Ayuntamiento callan, mientras los "álguienes" se enriquecen y el sistema fluye sin más, festejando, para esgrimir esta situación normalizada y perder el respeto a esta sociedad capitalista que no lo merece.
   Le dije: pásate por Monóvar a hacer turismo y párate a escuchar, cada tres casas hay una máquina murmurando, es el sonido de las cadenas arrastrando, es el murmullo de la esclavitud moderna y su normalidad.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Impago de impuestos

   Si con nuestros impuestos se gasta Europa miles de millones de euros en expulsar a seres humanos refugiados de una guerra que no eligieron, si con nuestros tributos se gasta el Estado decenas de millones en gasto militar para defender nuestra nación en Afganistán, en Mali, en Sierra Leona o en Irak, si con nuestro dinero se rescatan bancos, se reprimen manifestaciones, se pagan privilegios, desmanes, puteríos y sotanas, si con nuestros impuestos se paga una educación preproductiva, en manos editoriales, de doctrinaria ideología capitalista competitiva consumista, si con mi dinero se paga una sanidad biologicista biomédica psiquiátrica donde se relame un corporativismo farmacéutico inhumano, si con nuestros impuestos se construyen y construyen con ladrillos pareidolias que no existen ni utilizamos ni pedimos ni necesitamos los de abajo, si nuestros impuestos se pierden entre parlamentos, sobres, diputaciones, sobresueldos y pagas vitalicias mientras nosotros luchamos por una mísera paga doble para unas exíguas vacaciones, entonces, parafraseando a David Thoreau, ¿para qué pagamos impuestos? Ni el más imaginativo de los narradores podría imaginarse algo peor a esto, con nuestro dinero en manos de nuestro paternalista Estado; ni el más fantasioso podría imaginar que fuera peor una autogestión de los recursos en manos de la propia gente que los genera.
   ¿Acaso podría ser peor?
   ¿Por qué impuestos en manos de representantes, entonces? Porque si no pagas viene la policía alentada por el juez que está alentado por el legislador y sus leyes y su doctrina y su razón; legislador, juez y policía pagados por impuestos nuestros, reprimidos, entonces, por nosotros mismos con ganas de jodernos antes de ir a dormir, a soñar; soñar que no hace falta más Europa que la luna de Júpiter ni más Estado que el Individuo en colectividad ni más provincia que la Igualdad social mundial.
   Soñar.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Y entonces dijo el perro: el mundo está loco

   Vientos de la modernidad que evidencian la imperiosa necesidad de aumentar la seguridad ciudadana, tramontana impetuosa que aumenta la sensación de bienestar subjetivo tras grises vallas, mofándose de la libertad del viento y el céfiro que baja soporífero buscando calma, callado, sin decir nada mirando las vallas. Y llega la sensación de que cada cosa está mejor en su sitio, cada cuerpo social en su caja, cada grupo animal en su jaula. La galerna encerrada y callada.
   Caminan los canes amaestrados, mejor atados, sometidos por sus dueños, mejor agarrados por sus cuellos bellos, ahogados por el humano ego.
   Y el viento sopla solícito, amarrado, sometido por la correa de la modernidad.
   Aquello que es tocado por el desatinado hombro del gobierno, mediado por el brazo autonómico, ejecutado por la firme mano municipal, pareciera que es privado de derechos que antes se poseían y que luego ya no se tienen. Y entonces los perros ya no corren libres por los parques ni juegan con los niños, ambos recluidos en sus respectivos campos de concentración vallados, aislados del mundo real; no lleve usted al perro al parque de los niños o será multado, no lleve usted al niño al parque de los perros donde deambulan sueltos, macilentos llenos de polvo, ahogados por nuestro deber social, no vaya a ser que se vuelvan locos ambos, y de pronto jueguen llenos de babas y barros, y de pronto se lo pasen en grande.
   El viento ya no sopla del levante, se ha quedado lejos, donde hay parques para niños y perros, torcaces, abuelos, patines, balones, gatos, plazas y charlas intergeneracionales, se ha quedado donde no lo puedan amarrar, donde juega libre al juego de la Libertad.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Nuestra esperada visita

   En los inmarcesibles mares intrauterinos navega ahora un alma extraña, la he visto, un alma inquieta, la he esperado tanto, un alma muy nuestra, muy cercana.
   Es de nuestra vida juntos, extendida, nuestra pasión y nuestras consciencias entreveradas, el fruto en agraz de estar construyendo un futuro seguro y siempre incierto lleno de obstáculos y metas cercanas y lejanas.
   Y ahora sé que baila, lo he atisbado entre las aguas, y ahora sé que danza con sus deditos entre los turbios mares de su cubil aislado, conectado a ti, ¿será niño? conectado a mí, ¿será niña? ¿Cuál es el esfuerzo de la naturaleza y el precio a pagar, ¡dime!, para que tan bello y costoso proceso hacia la vida y el eros se dé a cabo y nos colme de esta desbordante felicidad que me llena, que me calma los pesares del alma, que nos envuelve a ambos enrojecidos los carrillos, desde el sueño a la vigilia, desde la noche al día de esperanza por la vida y el amor?, ¿será niño?, cógeme la mano y no me sueltes, ¿será niña?, acércate a mi piel y dame un beso, mi amor, ¿serán sus ojos como los tuyos, tan grandes y hermosos, donde no caben ni habitan las dudas ni los malos sueños? No hay lugar para las dudas. Estamos aquí. Juntos.
   Como una familia, esperando a nuestro bebé.

martes, 26 de julio de 2016

El baile del mercurio

   Cuando los garimpeiros levantan su rostro al sol de la mañana y comienzan su jornada, inyectan veneno a la tierra brasileña con mano de obra esclava, con mano de obra indígena sometida y olvidada. Cuando estos buscadores de tesoros se levantan, inyectan mercurio en el Amazonas para amalgamar el oro, para poder venderlo a las multinacionales que las hacen llegar a nuestros cuellos fragantes, a nuestros límpidos dedos, a altos costes.
   A altos costes.
   Y cuando las señoras de altas galas, de cuellos fragantes y límpidos dedos, así como las de baja estofa, así como las de clase alta, media o baja, se quedan embarazadas, el matrón aconseja mecánicamente sin apartar la mirada del ordenador: "no coma usted atún ni emperador, por favor".
   "Debe de ser malo para el feto", se suele pensar, y los garimpeiros buscadores de tesoros en Brasil se ríen mientras cobran su dinero, y las multinacionales que los financian se carcajean mientras los pececitos del río se contaminan del mercurio vertido para el negocio, y los peces más grandes se los comen, y los más grandes se comen a los que se comen a los pequeños y los depredadores se comen a todos a la vez y se "llenan" sus cuerpos bellos de mercurio de la extracción de oro del Amazonas a cambio de la esclavitud de los mineros y de los indígenas y de los asesinatos a las voces que gritan "BASTA", y así llega el atún contaminado a nuestras costas, ¡ASESINOS!, y así el emperador a nuestros platos, ¡MAFIOSOS!, y así el dinero a sus bolsillos y el oro a nuestros cuellos bellos y a nuestros dedos limpios y perfumados.
   Y esto se da porque después del feudalismo vino el capitalismo a dominarnos, y este gobierna ahora, y cuando este caiga esto acabará con él.
   ¡BASTA, capitalismo infame! BASTA, mercantilismo globalizado!
   Basta ya.

martes, 19 de julio de 2016

África

   Esta semana he visto la película "Palmeras en la nieve" protagonizada por Mario Casas. Sobre esta película y su contexto histórico y relacional quiero hoy dejar escrito este artículo excepcionalmente largo para mi blog que me trae de cabeza desde hace mucho pues ha sido una recopilación de información algo distendida en el tiempo y quería dar unas ciertas pinceladas sobre esto, así que, si gustas de aventuras, te espero junto a la hoguera para tratar el complejo asunto del África. Vamos allá:
   De lo que en la película se ve, la historia está ambientada en la última etapa del colonialismo español en África, concretamente en la Guinea Española, donde se muestra la barbarie del hombre blanco contra el hombre negro en las relaciones de poder y sometimiento, incluso en el propio protagonista. Puede verse también en el transcurso de la película la última etapa de la dominación española y el creciente nacionalismo en contra de los opresores que crece violentamente por los años sufridos de violenta dominación, y que encuentra su culmen con la llegada de un presidente negro al poder y la expulsión definitiva de los colonos españoles por decreto del presidente Macías. De lo que no se ve hay que decir ciertas cosas: España en realidad nunca tuvo grandes colonias en África durante la colonización precapitalista en los siglos XV y XVI, sino que más bien fue Portugal la que fue creando sus factorías en las costas africanas hasta bordear el cabo de Buena Esperanza y asentando el temprano colonialismo en el continente, mientras España hacía lo suyo en América; dado que Portugal estuvo bajo la corona española durante una parte del siglo XVI y el siglo XVII, estos portugueses en África hicieron su oficio con el asiento de negros y la trata de esclavos para venderlos a los españoles (más tarde a ingleses y franceses) en las costas americanas entrando así de lleno en los cicuitos comerciales del comercio triangular. Teniendo en cuenta esto, cuando Portugal se independizó de España en 1640, las colonias en África fueron para este y para el imparable colonialismo británico, francés, holandés, belga, etc, que lucharon por cada metro del litoral. No fue sino en la conferencia de Berlín mucho después, en 1885, en el vulgar reparto del África por los imperios, donde a España se le concedió una pequeña parte del pastel de este continente, y entre esta parte estaría la Guinea Española (actual Guinea Ecuatorial) que previamente había estado en manos de otros colonos (por eso los negros entienden inglés en la película). De esto que no se ve en la película habría que decir que el presidente negro que toma el poder no viene como parece a liberar al pueblo negro de la opresión española sino a someter al pueblo por una mafiosa minoría negra financiada por miembros de las Naciones Unidas que, tras la Segunda Guerra Mundial habían impuesto la descolonización de todas las colonias de los europeos en beneficio de su propio comercio moderno: en este contexto se dan las descolonizaciones en la mayoría de los países africanos de la mano de comunistas y capitalistas en el contexto de una Guerra Fría que duró 40 años, financiadas las dictaduras violentas por armas de países del norte industrializado para asegurar las materias primas locales a ese comercio capitalista, o para implementar amplios territorios a las áreas de influencia. Este sistema de dominación en los países africanos en base a dictadores financiados por fuerzas económicas y políticas del norte se ha seguido desarrollando hasta nuestros días pese a las intentonas de presidentes de izquierda africanos de gobiernos que luchasen contra el mercantilismo capitalista (ya del capitalismo mundial donde se incluye Rusia y China) en beneficio del pueblo africano y no del occidental; vease como ejemplo de esto al presidente Lumbaba en el Congo Belga y el golpe de estado financiado por EEUU de Mobutu durante los 60 para beneficio de la extracción del uranio para las bombas atómicas y ya en la actualidad coltán para la tecnología, algo que está en el origen de una guerra que ya lleva hoy día 5 millones de muertos (Guerra del Coltán o Guerra Mundial Africana), y que no tiene ninguna o escasa cobertura mediática; vease también los intentos de golpes de estado para la extracción de petróleo en esta Guinea en beneficio de EEUU y otros países occidentales, también en Nigeria o Angola, y lo mismo con el Uranio en Niger, los diamantes en Botswana, Namibia y también del Congo.
   Si seguimos con lo que no se ve, estos países han ido desarrollándose precariamente en base a unas deudas concedidas por el Banco Mundial y el FMI que en principio tuvieron fines loables de recuperación de la economía mundial y para el desarrollo global pero que se han degradado hasta ser un herramienta inherente del neoliberalismo, pues con sus Programas de Ajuste Estructural sangran a los pueblos africanos endeudados por dictadores corruptos puestos a dedo con el fin último de pagos sangrantes de intereses y con ello el empobrecimiento constante del pueblo africano: vean que África es el continente más ayudado del mundo y el más pobre, pues la ayuda es solo para la corrupción y para la clientelización.
   Hay detrás de todo esto una impasibidad construida desde el chovinismo mediatizado y el eurocentrismo ideologizado, desde los medios de comunicación constructores de realidadades interesadas, pues, si solo se muestra la inestabilidad política, las guerras (jamás se explican las causas), la sequía y el hambre se elude la responsabilidad histórica sobre el África con el crimen de 400 años de eclavitud y 200 más de colonialismo infame, y se justifican las intervenciones con el fin de protegerlos. Parafraseando una de las canciones de Habib Koité, diré que todo el mundo sabe lo que África necesita, que si hay que ayudarle al progreso, que si hay que quitarle armas, ponerle a un político democrático o meterle financiación a tanta tasa de interés, ponerle esto o quitarle aquello, en definitiva, con un vicio de padre obseso, pero finalmente nadie entiende lo que África necesita desde el encuentro de la civilización africana; África encontrará su camino. África encontrará su camino.
   No se ve en la película que nada ha cambiado, en realidad, que esos primeros colonizadores precapitalistas españoles y portugueses de los siglos XV y XVI que favorecían en los primeros contactos a los dictadores antes llamados "mongos" para la "extracción" de esclavos negros sigue siendo una práctica común de mercenarios y multinacionales occidentales con la aquiescencia de los gobiernos de ultraderecha, derecha y los de izquierda vendidos al capital para la extracción de materias primas para nuestro progreso, nuestra tecnogía, nuestro bienestar y nuestra modernidad bañada de sangre, y medio mundo ya clama el grito al cielo para denunciarlo, en lo que Mbuyi Kabunda, profesor del instituto internacional de los Derechos Humanos de Estrasburgo llama "una doble colonización".
   ¿Y qué recibe el pueblo africano a cambio? Pasividad, pues eso somos, subproductos del sistema, consumidores de los productos extraídos de la barbarie y manufacturados con el trabajo esclavo para el abaratamiento de los productos con el germen de la división en el trabajo, la desigualdad y la explotación; consumidores ideologizados; ese es el origen de nuestra tecnología y la llegada a las casas a precio low cost; ese es el origen del capitalismo.
   Cuánta miseria humana para tener mi nevera llena, para mi bienestar materialista satisfecho, cuántos millones de muertos esparcidos por la arena como animales para tener mi espiritualidad de vacío repleta.
   Estoy dispuesto a aceptar que es complejo cambiar este sistema arraigado pero jamás estaré dispuesto a aceptar que este sea un sistema natural o neutral; no nos equivoquemos, el capitalismo no es un poder omnipresente con capacidad para someter al mundo: el capitalismo es una relación social construida que debe ser cuestionada en tanto creadora de miseria humana a cambio del bienestar de unos pocos.

  

viernes, 15 de julio de 2016

Venta eficiente

Esto es tan eficiente: el recurso del miedo como accesorio del inconsciente para crear necesidades, necesidades que como subproductos del sistema económico que somos se vuelven rentables y enriquecen a unos pocos capitalistas que se adueñan del mercado por la vía del miedo. El conductismo de los años 20 estaría orgulloso de este anuncio. A mí me dan ganas de vomitar. No todo vale, capitalismo salvaje, capitalismo violento, capitalismo opulento, discriminatorio, desigual y explotador. No todo vale.

martes, 21 de junio de 2016

Sobre las elecciones

   Con respecto a las elecciones del 26J tengo que reflexionar sobre algunas cuestiones importantes que no se están plasmando en los medios de comunicación: el neoliberalismo nos ha llevado a esta situación de ruina, es evidente, pero estoy dispuesto a cuestionarme sinceramente si fue el neoliberalismo, entendido este como un despunte de extremo del capitalismo o fue el propio capitalismo el que nos llevó y nos lleva hacia una ruina social, laboral (la automatización imparable y el paro mundial), económica, demográfica y ecológica aún más cruenta.
   Para estas reelecciones veo derechas alentando al capitalismo para que genere como consecuencia empleo esclavo, veo centros socialdemócratas antiguos y nuevos intentando poner límites, en el mejor de los casos, a este, veo comunistas socialdelocratizados acercándose con un discurso reconciliador al voto de masas. Ninguno de ellos, lamentablemente, desde mi reflexión, haciendo patente la decadencia de la política representativa, soluciona el problema de base: el sistema capitalista de suyo injusto, donde la mayoría de los productos que este pare llevan por detrás el germen de la separación en el trabajo, la desigualdad y la explotación. De nada serviría a una sociedad futura en la que los trabajadores mejorasen su sueldo y sus condiciones laborales y de contrato, en lo que algunos de estos partidos llaman "mejoras en las relaciones laborales más democráticas y equilibradas" (subidas salariales que probablemente quedarían absorbidas mágicamente por la inflación) si de todas maneras el sistema hace que los oligarcas empresarios generen millones con la acumulación de capital que es el gran problema y no se está teniendo en cuenta. Acumular capital genera, por ejemplo, que empresas consolidadas como Inditex que han estado creciendo abriendo tiendas por toda España con el capitalismo productivo tenga tales ganancias previsibles que empiece a traspasar fronteras nacionales (llamado "deslocalización") a otros países donde la regulación política en lo laboral es inexistente o ineficiente: vease Indonesia donde trabajan para esta empresa niños con condiciones de semi-esclavitud generando con ello una expansión gigante del capital. Genera, por ejemplo, que en esa escalada de acumulación de capital inherenre al sistema, en base a unas cuestinables teorías de meritocracia, se siga reinvirtiendo en activos traspasando la frontera de lo productivo hacia lo financiero, pues se le llama sistema capitalista y no dinerista precisamente por la constante reinversión en activos que generen rentabilidad. Imaginad, entonces, un mundo donde una emporio textil o una multinacional petrolera compre grandes paquetes de acciones de bancos con voz y voto, acciones de empresas de grandes medios de comunicación con voz y voto o incluso metiendo la cabeza en los grupos que controlan a estos medios de masas que tienen sus ejércitos de psicólogos estudiando día a día cómo llegar a nuestro inconsciente para que cale su lógica de consumo, productividad y competitividad (incluido a los niños), creando así una fusión poderosa entre lo mercantil, lo productivo y lo financiero. Este tipo de incidencia del capital en estos activos con voz y voto generan conflictos del tipo de presión a estos medios para no mostrar noticias que se muestran desfavorables para el producto o en cualquier caso que se salga de la línea ideológica (imaginad una revuelta a cuchillo en una fábrica con esclavos de Inditex en Indonesia; imaginad, y esto es real, el asesinato de los profesores reivindicativos contra el capitalismo en Oxaca, Mexico, por un gobierno ultraliberal, que queda soterrado, olvidado por los medios de comunicación a diferencia de la crítica interesada a otros países con contraste ideológico) Al final las multinacionales económico-financieras acumulan tanto poder que quedan por encima de los poderes políticos que nos represenan. ONG's como Oxfam y algunas otras más, aun con la falta de información por la gran red financiera por donde se escapa el dinero, llama la atención de que 45 personas en el mundo poseen más dinero que la mitad de los seres humanos del mundo, unos 3.500 millones de personas, gracias a la ingeniería ideologica de la meritocracia que nos lleva a los demás a defenderlo y consentirlo sin grandes reflexiones individuales o colectivas. Imagino la buena intención de los socialdemócratas nuevos al intentar cambiar algunas cosas que se puedan cambiar y poner límites al capitalismo, pero me temo que este es un monstruo gigante al que no se le puede vencer dentro de su mismo juego, dentro de sus mismas instituciones no neutrales creadas por y para el capitalismo. Y a toda esta mierda hay que sumarle las deleznables injusticias cometidas y por cometer por el capitalismo en el continente Africano para el desarrollo de nuestro bienestar bañado de sangre de lo que no se habla en los medios, y de lo que habrá que rendir cuentas algún día.
   El bienestar de un ser humano no puede deberse a la suerte de haber nacido en el norte indistrializado o en sur sometido.
   Esta es mi reflexión sobre la pantomima de las elecciones, pues gane uno u otro, el capitaismo siempre gana.
   Democracia directa ya.

viernes, 10 de junio de 2016

Mi libro y yo

   Hace ya unos años que escribí este cuento, esta prosa lírica que acabó siendo una novela y que ahora decora mi pequeña biblioteca personal y la de algunos más. A veces lo veo ahí encajonado entre cubiertas de grandes títulos, llamándome, susurrando en mi cabeza.
   He cambiado mucho desde que escribí este libro, ciertamente. Conocimientos, emociones, redistribución del pensamiento, tendencias ideológicas a favor de gradiente.
   Sin embargo, al releerlo después de todo este tiempo, me encuentro sorprendido, emocionado también, pero desconcertado a la vez al encontrarme conmigo mismo otra vez; como si todas esas sacudidas del pensamiento, todos esos paradigmas destronados, esas visiones renovadas del mundo del ahora ya estuviesen absorbidas por él, como si las páginas ya supiesen lo que yo iba a ser: lo que soy hoy. Como si en ese trance mágico del escribir se abriese una brecha en el tiempo, y pasado y futuro se uniesen y entreverasen por entre las letras y los bosques, por entre las frases y los encantados lagos, y hubiese quedado plasmado el estático cambio de mi conciencia, de lo que una vez fui, de lo que seré algún día, de lo que siempre he sido y soy hoy.
   La magia brilla por entre los intersticios de la realidad constantemente, y es a veces desconcertante. Por eso me doy a ella.

jueves, 9 de junio de 2016

¿Qué quedará después?

   Cuando un virus consigue traspasar la primera frontera defensiva de nuestro cuerpo y penetra en nuestras células para comenzar a proliferar, y expandirse, nuestro sistema inmunitario segrega citocinas como la interleucina-1 para subir la temperatura de nuestro cuerpo, con lo que llamamos fiebre, y hacer con ello la vida imposible para que los virus no se reproduzcan y proliferen.
   Haciendo una abstracción y una analogía un tanto siniestra, nosotros los seres humanos somos ahora el virus, y la Tierra ha estado subiendo su temperatura con el cambio climático para defenderse de nosotros y nuestra contaminación.
   En un mundo de recursos ecológicos y de materias primas limitadas no se puede crecer constantemente, como de hecho nos hacen creer. España tiene una huella ecológica de 3'5, esto significa que para poder seguir con el mismo nivel de desarrollo se necesitarían tener 3'5 territorios como España, y para seguir con su contaminación sostenida etiquetada de progreso ha estado comprando cuotas de contaminación de países africanos, pues esta práctica indecente han decidido los señores mandatarios dueños del mundo que es la mejor solución para los países desarrollados.
   El 4% de crecimiento que quiere mantener nuestro gobierno puede ser considerado una terrible injusticia, en tanto desarrollo, si es gracias al subdesarrollo de los países del sur.
  Y cuando los recursos ecológicos y de materias primas se agoten, ¿entonces qué?

martes, 7 de junio de 2016

Sobre el control clasista de la conducta

   He de suponer que el modelo de aplicación de multas a la vida cotidiana supone un cierto control de la conducta indeseable como la conducción temeraria, el consumo de drogas, la corrupción en el sentido económico de la palabra y demás prácticas ilegales; he de suponer también que funciona, en tanto sus bases fundamentadas en el conductismo radical (básicamente) en el que mediante premios y castigos se potencia o inhibe una conducta hasta la extinción; he de suponer, por otro lado, que bajo la perspectiva que fundamenta este modelo aplicado a la vida cotidiana se presupone que aquel premio o castigo que controla la conducta es realmente "reforzante" (que atraiga el premio y se tema al castigo), pues en caso contrario el modelo no funciona y no hay inhibición ni extinción de conducta, por lo que esas personas son capaces de cometer infracciones de todo tipo sin miedo a las consecuencias.
   Por todo esto y algunas cosas más he de suponer que las multas estandarizadas para todos por igual, en nuestro contexto clasista donde unos ganan para vivir y otros tienen, generan y acumulan cantidades ingentes por encima de la media (sea que lo han conseguido con su esfuerzo o no), no funciona para los segundos, pues las sanciones económicas estandarizadas para ellos no representan emociones negativas en tanto miedo al castigo igual que para el que sobrevive con lo que gana.
   Por lo tanto, como resumen, he de suponer que mientras no se apliquen multas en términos de proporcionalidad el sistema no funcionará como pretende, no lo hará para todos por igual, y por lo tanto como consecuencia a esta reflexión he de suponer que el sistema no pretende que funcione para todos por igual pues no deja de ser un sistema creado por legisladores ricos o enriqueciéndose, con el consenso de burgueses capitalistas ricos que cometen infracciones, abusos y se ven envueltos en grandes casos de corrupción sin miedo a las consecuencias en tanto que con pocas cuentas que saquen, aun robando y yendo a la cárcel, sacan beneficios. Les sale rentable.
   Esto en el caso de que aceptemos como moral este sistema y queramos mejorarlo para que funcione para todos por igual, en el caso de que no lo aceptemos como apto nos metemos en otros asuntos que podemos tratar otro día.
   Un saludo.

martes, 31 de mayo de 2016

Sobre el bullying y la injusticia colectiva

   El problema del bullying no es algo individual del introvertido, es un problema de grupo en la interacción entre el triángulo de agresores, víctimas y espectadores dado que al agresor, ante la pasividad de los espectadores, por no concernirles o por falta de atención, le consienten; esto provoca dos cosas: que la víctima se sienta sola e indefensa, sin sensación de poder escapar (indefensión aprendida), y que el agresor se sienta protegido, lícito ante sus compañeros de clase.
   El problema es un problema de grupo, de conciencia social, no solo de la violencia aprendida del agresor que es un problema per sé ni de la carencia-abuso afectivo de la víctima que le lleva a la inseguridad, sino de la interacción con el resto, de la falta de conciencia de grupo, la carencia de justicia e intervención en términos de igualdad, de empatía en tanto ponerse en el lugar de la víctima, comprenderla y no consentir la injusticia de la desigualdad y la discriminación del victimario ni de sus seguidores, ni de los pasivos que consienten. Enseñen a sus hijos a identificar estas claves, a intervenir ante la injusticia, a prestar atención.
  Una clase puede desarrollarse como una familia unida en busca de objetivos comunes, o puede hacerlo como una selva donde el más fuerte gana y el más débil muere.
   Y el más débil muere, sí.

sábado, 28 de mayo de 2016

Sobre el capitalismo y el banco de Gràcia

   El modelo capitalista es irremediablemente eficiente, y sigue creciendo, es cierto. Tan eficiente que morirá de éxito, como dijo Marx.
   Si tenemos en cuenta que el fin último del capitalista es la acumulación y reinversión de capital que genere beneficio constante, podemos entender la evolución del capitalismo hacia la periferia con la "deslocalización" que es el llevarse la inversión fuera a países no regulados por leyes laborales ni siquiera morales para con los trabajadores, generando así más beneficio y más acumulación de capital para las grandes empresas, que por la simple capacidad de bajar los precios se comen a las pequeñas, y se hacen cada vez más grandes, cada vez el dinero del mundo manejado por menos gente. Por otro lado, si tenemos en cuenta la imparable tecnología que avanza impetuosamente y que por las propias teorías de la competencia entre empresas no puede dejar de crecer, puede vislumbrarse por datos objetivos una tendencia hacia la automatización de todas esas industrializaciones previas, fomentada por el desarrollo de la informática, la bioelectrónica, la robótica, etc; si tenemos en cuenta eso, y un futuro donde en vez de 100 trabajadores hayan 12 técnicos controladores, cuando las máquinas trabajen sustituyendo a las personas ya no solo en las fábricas sino en el sector servicios incluso (algo que no parece muy lejano en el tiempo, parece ser), ¿de dónde generará la plusvalía el capitalista?
Porque un capitalista gana la plusvalía de los seres humanos, no de los robots, sencillamente porque los robots no consumen para beneficio del sistema keynnesiano de producción-consumo. ¿Y si toda esa producción del capitalismo productivo es cada vez más eficiente integrando a más países, si cada vez hay más máquinas trabajando y más paro para la gente a nivel global, donde miles de millones de personas en el mundo luchan por los mismos trabajos, quién consumirá los productos que se fabrican?
   Los robots no consumen. Las máquinas no consumen.
   Millones de personas en el paro que no tendrán dinero para absorber la producción. Y cuando todo eso colapse, y el capitalismo muera de éxito al adquirir el mundo entero y no encontrar comprador, ¿qué haremos los de abajo?, ¿morir alegremente, quizás?
Teniendo en cuenta esto, quiero desvirtuar a esa colonización partidista de la mente en la que se convierte muchas veces la televisión, para decir que lo acontecido en el banco que llaman "ocupado" del paseo de Gràcia en Barcelona es la práctica de una sociedad paralela de consumo sin especulación, de apoyo mutuo y acerciento a lo social y humano, un modelo que no es nuevo ni viejo en España, un modelo de resistencia al capitalismo productivo y financiero, sobre todo al financiero, para que cuando todo colapse, que lo hará en una nueva crisis social y económica mundial, y no haya trabajo más que para máquinas y algunos esclavos, los de abajo, que somos la mayoría, resistamos.
   No existe una única realidad. Esta que digo es otra realidad que criminalizan en la televisión tildándola de negativa e inconcebible, y no estoy de acuerdo. Y hablan de violencia cuando con violencia policial se intenta desmontar a la fuerza por estar en la periferia del capitalismo. Todo este sistema social, paralelo, donde se intercambia comida, libros, clases, conferencias, humanidad, acercamiento social, no es ni bueno ni malo, es lo necesario para un futuro que se prevé inestable por las propias contradicciones del sistema que nos rige, este sistema inhumano, corrupto, mafioso, clasista que de éxito acabará muriendo.

https://m.youtube.com/watch?v=1upsDJdfkfE

jueves, 26 de mayo de 2016

El baile de las máscaras blancas

   Es el cínico baile de las máscaras blancas. Sonrientes, cómplices, desensibilizadas. Con el ceño fruncido.
Agresores, víctimas, espectadores. El triángulo que engendra lo enfermo y lo marginado entre cortinas de lágrimas por dentro, invisibles; el triángulo pasivo y activo, equilibrado, que no cierra su bucle, hasta la muerte.
   Te has sentido solo, querido mío, rodeado de gente con máscaras blancas que bailan, sonrientes. Has maldecido tu suerte. Te has llenado de odio hasta los bordes.
   Hay agresores con máscaras viles y espectadores con máscaras sonrientes, que vagan cómplices, al son del llanto, al ritmo de la música discordante. Maldita suerte, si la vileza se normalizó, si el triángulo se comprimió y se comió tu alma, y la de más gente.
La de más gente.
La de todos ellos que no supieron ver lo que venía. Que no supieron ver que tú morías.
Por dentro.

A mi primo, donde esté. Él no sobrevivió al bullying.
#ConcienciaSocial

domingo, 15 de mayo de 2016

Sexismo moderno

   En el marco del llamado "sexismo moderno" hay implícita la creencia en la inexistencia actual del sexismo. Sin embargo existe de una manera sutil y encubierta, "benevolente", en tanto que a las mujeres se las considera las más aptas para cuidar de la casa (esto en menor medida hoy en día), las más aptas para cuidar de los niños, que si éstos se ponen malitos ellas son las que deben dejar el trabajo para cuidarlos, etc. En el ámbito laboral tanto ha coexistido la creencia de la complementariedad de la mujer al hombre que el sueldo de éste se ha convertido en la pieza angular de la pareja y el de ésta un suplemento que cuando existe viene bien para cosas secundarias. Pues bien, si salimos del marco, la mujer no es complementaria de absolutamente nada, la mujer es un ser completo, complejo e individual por sí mismo, que puede o no juntarse con un hombre que a su vez es un ser completo, complejo e individual para formar así un colectivo igualitario que coordine sus vidas para beneficio de ambos, del común que es un hogar. Estas creencias vienen de muy lejos, y tanto han calado, que incluso ellas se han acabado suscribiendo al realismo. Georges Bernanos decía: "el realismo es la buena conciencia de los hijos de puta" pues se han montado su propia realidad y ellos mismos la alimentan para que el que se salga de este pensamiento discriminatorio sea estigmatizado, aludiendo a la imposibilidad al cambio del statu quo.
   En el ámbito laboral local, me sorprende sobremanera cuando alguien comenta que antes las aparadoras cobraban mucho dinero en el aparado, refiriéndose a un sueldo sin cotizaciones ni derechos de absolutamente nada (o por el contrario se les hacía contrato de media jornada con el pago de la suscripción a la Seguridad Social a cuenta de la propia trabajadora) de alrededor de unos 800 o 900 euros, antes de la crisis. Hay en esto un machismo terrible, me parece, teniendo en cuenta que hablamos de una época de bonanza en la que un hombre en una fábrica de zapatos que sí cotizaba y sí tenía sus derechos varios podía cobrar (una buena parte en negro) alrededor de los 1.800 o 2.000 euros, con la obvia existencia de la variabilidad en este sentido, entiéndase una época de abundancia donde en cualquier parte se ganaba dinero.
   Sepan estas mujeres, que 900 euros no era estipendio digno ni representativo de su tiempo, y fue y seguirá siendo una miseria el sueldo de antes y el actual si los hombres cobran el doble por una misma faena sometida a un capital, por las mismas horas vendidas a un capital; sepan, que cuidar de los niños no es prioridad de la madre ni del padre, pues la función materna y la paterna pueden cruzarse de una manera totalmente permeable sin diferencia ni repercusión para la inocencia del niño; sepan, que el realismo es la buena conciencia de los hijos de puta, y los hijos de puta que nos lo enseñaron ya murieron hace mucho tiempo, matemos al sustento de la creencia de una puta vez.

viernes, 6 de mayo de 2016

Sobre la actualidad

Una nueva evidencia de la decadencia de la democracia representativa: elegimos a quien se pone para la foto pero no sobre las cosas importantes, ni sobre las guerras ni sobre las deportaciones ni sobre las leyes contra los ciudadanos "por su bien" ni sobre las leyes de los trabajadores ni sobre los tratados transatlánticos en pro del liberalismo ni sobre nada de nada, solo sobre una figura de poder que luego no es responsable de nada. Las nuevas tecnologías lo permiten: ¡Democracia directa ya!

http://m.eldiario.es/politica/Izquierda-Plural-PP-PSOE-soberania_0_257575250.html

Lennier Ramírez Benavídez, que danzaste hasta la tierra de la Libertad huyendo de la opresión cubana, y en la Libertad española encontraste las cadenas del sistema del desengaño, del sistema regentado por la Autoridad y por la Propiedad Privada que se alimenta de esclavos. Váyase usted en paz, compañero, váyase en paz.

http://m.20minutos.es/noticia/2738877/0/muere-hombre-30-anos-tras-ser-detenido-por-resistirse-su-desahucio/

jueves, 21 de abril de 2016

Sobre prejuicios y estereotipos

   El prejuicio directo desapareció en los años 70 producto de una evolución moral postmoderna, de los movimientos por los derechos civiles de los afroamericanos en EEUU, de los diversos movimientos feministas, etc, pero hoy en día persiste un nuevo tipo de prejuicio mucho más sutil e indirecto que nos lleva a sentimientos ambivalentes y escondidos contra determinados grupos minoritarios. Por eso yo digo NO, a la tendencia natural a atribuir causas no prejuiciosas a la discriminación con la cruel arma de la "normalización" y los estereotipos. Basta de " los gitanos si no te dan la entrada te dan la salida", "a los inmigrantes se lo dan todo y a mí no me dan nada", y "es que tú vete a la tierra de los moros con tu cultura a ver cómo te tratan".
   Nuestro tiempo histórico clama a gritos por un mundo multicultural. Basta de prejuicios directos o indirectos, pues calan tremendamente en los niños que nos acompañan en el día a día, y que serán el día a día de ese mañana multicultural.
   No existen seres humanos mejores ni peores. Solo existe la creencia que lo sustenta sobre un castillo de arena.

domingo, 10 de abril de 2016

Vicios inconscientes

   Echas una moneda, las luces se encienden, pulsas el botón desgastado, y el dinero se pierde. No siempre, claro, no siempre. Y de eso se trata: con el premio que la máquina confiere de vez en cuando, se crea una asociación compleja y eficiente, aquello que en psicología llaman "programa de reforzamiento parcial", que quiere decir que como la máquina acostumbra a la ausencia de premio e intercala alguno de por medio, el sujeto se pierde entre las ausencias, los premios y las expectativas. Es un proceso psicológico agresivo e inconsciente que nada tiene que ver con la razón y que a nadie domina, pero sí puede llegar a condicionar fuertemente si otros factores acompañan; es el cómo funciona el cerebro humano utilizado para el ocio de la gente, contra la gente, para el beneficio de unos pocos. Ya no se trata de cuánto se genera de beneficio social, hablamos incluso de cuánto de perjuicio o daño social introducen en nuestra vida cotidiana.
Que se la lleven.

lunes, 4 de abril de 2016

4 de abril infame

4 de abril del indecente 2016, primeras deportaciones de seres humanos de la patria de la Democracia: Europa. Los diamantes, el coltán, el oro sí pueden cruzar la frontera hacia España, los africanos no; el petróleo puede cruzar libremente la frontera de Turquía, los refugiados no. Libre circulación de capital y comercio por el mundo entero, libre circulación de seres humanos no. ¿Democracia, si voto al presidente pero no sobre las cosas importantes como guerras y deportaciones?, ¿Libertad, si el comercio es libre pero no las personas?, ¿Justicia, si nosotros pagamos impuestos y ellos, políticos y capitalistas burgueses se han adscrito a la tributación irrisible acercándose peligrosamente al exentismo feudal?, ¿si la institución prisión de la mano del poder legislativo pelea en primera línea en la lucha de clases? ¿Para esto necesitamos un gobierno nacional y una confederación europea y un pacto internacional?, ¿para que nos gobiernen, bajo la idea de que necesitamos quien nos gobierne, de que alguien iluminado debe gobernar a las masas incapaces de organizarse para darnos esta infame organización social?
Me siento solo. Germinaron el individualismo competitivo en mí y desprecio esa faceta mía. Estoy solo, pues como reza el ubuntu "yo soy porque nosotros somos". Compañeros, ¿dónde estamos?

domingo, 27 de marzo de 2016

Comidas de cabeza

    No es casualidad que esta semana haya escuchado en tres ocasiones la misma frase desde la voz de personas diferentes: «... y es que a ellos les comen la cabeza» refiriéndose a unos y otros conflictos de aquí y de allá, como un efecto que parte siempre de fuera para adentro, pero expulsado como una crítica a los demás autoatribuyéndose así la inmunidad a las influencias externas. «Es cierto —les dije al oír esto, y ellos asintieron a su vez —. ¿Y a nosotros?» —les pregunté a las personas diferentes en diferentes contextos. Negación y asombro, haciendo caer sus cejas como guillotinas como respuesta común — «Nuestra comida de cabeza, quizás, por teorizar, es la competencia salvaje a codazos instaurada en nuestra mente desde la escuela, ¿no?, quizás la producción como objetivo de vida, la obediencia civil hayan o no injusticias mediante castigos de penas, el consumo impostado no solo de lo que podamos comprar si no de lo que por definición no podemos comprar y debamos entonces endeudarnos para engrandecimiento del poder financiero. Sí, comida de cabeza sobre todo en el consumo como algo que, parece ser, engrandece al país, dicen, a nosotros no, metiéndonos de lleno en una vida superficial que nos lleva de casa al trabajo y del trabajo a casa, y en el medio, quizás, esté el consumo para llenar una vida cada vez más vacía de contenido, impregnada de injusticia social. Lo importante es el trabajo, nos dicen, y nos dejamos la piel en él. Control. Control social e ideológico a través de los medios de comunicación, quizás. Consumismo, mercantilización, capitalismo, genocidios en África y en Asia. Represión. Control mental en un sistema, que por sus propias contradicciones, nos lleva a no tener casa y a no tener trabajo para poder ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Comidas de cabeza —les dije —aquí y allá. Comidas de cabeza, ¿comprendes?»
   
   "Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él". Jean Paul Sartre.

domingo, 6 de marzo de 2016

Érase una vez un cuento sin acabar

   Érase una vez una droga perpetrante, despótica y degradante. Una droga que nació enjuta y delicada a final de los años 20's como consecuencia de la mayor catástrofe financiera de la historia: el crack de la bolsa de Nueva York. Esta droga creció y creció y se hizo poderosa como ninguna otra hasta nuestros días, y destroza vidas como ninguna otra, potenciada desde los medios de masas durante todos estos años, hasta hoy; esta droga representa la euforia, la alegría exacerbada, las ganas de vivir; representa la juerga y el goce con los amigos, el tardeo, la noche y la madrugada también; ampara las alegrías haciendo difusas las penas. Es la vida en su más pleno rendimiento. Te gusta, te encanta, te seduce, te llama, por la mañana, tempranito, con tu despertar, aromatizando de suave añil, ¿comprendes? Te acompaña en la comida y no es problema, te acompaña en la vestimenta y te encanta. Te sientes tan pleno en esos mometos: es un profundo y proceloso torrente de bienestar que recorre tus venas bajando como arroyuelos de pura felicidad circunstancial. Es suave y delicada, a veces, cuando cruza la garganta, o es ardiente e impetuosa, es el brillo por fuera, es la sinuosa sombra que acecha al despertar. Es el crudo golpe de realidad, el pernicioso veneno en tu sangre, es el mirarte al espejo y no encontrarte, sin poder escapar, sin poder huir.
    Son tus demonios por dentro cuando se acaba, que te llaman, que te invitan a entrar.
    Es la droga del "consumismo", y crece y crece y todo lo devora. Es el apego por las cosas y el miedo a perderlas, la creación mental de la necesidad que nos hace esclavos de nosotros mismos. Una droga sutil, psicológica y cruel, que somete nuestra alma.
    ¿El alma, dices?
    Aquello que brilla, sí, que da identidad y sustento a la vida emocional e intelectual; aquello que sustenta al amor.
    ¿El amor?
    Eso que se esconde por entre las rosas, sí, eso que se deduce de entre las cenas psicorománticas, los brillantes regalos, los anhelos frustrantes de grandes viajes, los enlaces religioso-jurídicos, el papeleo vinculante, los hogares físicos: sí, eso que queda por debajo y es más profundo, que está construido de un mar cósmico de arquitectura emocional. ¡Emociones, sí!
   Respirar.
   Déjame respirar.
   Cada vez más y más progreso, más cosas que comprar que me recuerdas CADA DÍA. Cada vez menos poder adquisitivo y promesas de izquierdas y derechas de empleo y de una mejora económica en un mundo tecnológico cada vez más frenético, más mecanizado, más automatizado; cada vez menos trabajo humano y por lo tanto menos plusvalía, menos capacidad para el gran Capital de transformar dinero en capital o de amortizar la inversión industrial, que lo lleva a un cajón sin salida en el proceso productivo, preso de sus propias contradicciones. Cada vez más deslocalización desde países subdesarrolladores hacia países subdesarrollados para solventar el problema dada la imparable acumulación y expansión del capital, cada vez más y más mano de obra globalizada, donde miles de millones de personas nos peleamos por ser explotadas en un sistema económico cada vez menos capaz de proporcionar empleo.
    Erase una vez el sufrimiento...
    ¿Cuál es el origen del sufrimiento?
    El apego, decía Gautama Buda. El valor. Porque cuando le das valor a una cosa le estás dando el poder para hacerte daño, no porque tenga capacidad de hacértelo sino porque tú le das ese poder. ¡Consumo! ¡Consumo!
    Érase una vez el capitalismo en la crisis del 29 que tuvo un hijo: el "consumismo" para absorver al estrato proletario dentro de su sistema y así escapar del mal trago un tanto, solo un tanto, y este a su vez tuvo otro hijo llamado "clase media", que falleció en 2008 y que no regresará.
   Érase una droga feroz, despótica y degradante. Érase la necesidad, el sufrimiento, el valor del tener, el objetivo de 40.000 años de civilización traducido en el llegar a tiempo a una oferta de temporada. ¿Cómo era? Érase... érase una vez... No recuerdo cómo continuaba el cuento.
   Ni si tenía fin.

sábado, 5 de marzo de 2016

El futuro está en los niños

    Hoy he visto a dos chiquillos vecinos míos en la puerta de mi casa al salir. Jugaban. Reían. Una botella grande, aparentemente vacía, tenían entre las manos. "Mira, David, lo que tenemos —me ha dicho uno de ellos sonriente esperando una reacción condescendiente por mi parte —"¡es una abeja" —ha dicho el otro, emocionado. "¿Y qué vais a hacer con ella?" —le he preguntado al más interesado en mi aceptación; la gradación de mi voz, quizás, de alguna manera, parece haberle influido. "Matarla" —ha soltado el otro bajando un tono, como si fuese una obviedad. "¿Pero no es un ser vivo de la Naturaleza igual que nosotros? —le he inducido a pensar —"¿Se merece vivir como nosotros, no?" El que sostenía la botella se me ha quedado mirando, confuso, ensimismado. El otro no. Ha sido un instante mágico el que he visto en sus ojos, fugaz, cósmico, eterno, en el que sin saberlo ni comprenderlo del todo, el chico ha sentido el esfuerzo ingente que ha hecho la Naturaleza durante milenios de evolución filogenética para acabar conformando a un ser vivo como el que ahora dependía de su magnanimidad. Entonces ha abierto el tapón de la botella y la abeja ha salido volando ante la estupefacción del otro.
   En ellos, los niños, está el futuro de la Tierra.
   Respetar a la Naturaleza es respetar la perfección cambiante y danzante de la vida biológica entre tejidos, ganglios, sinapsis y neuronas, es respetar flores y plantas y árboles por donde respira nuestra tierra, es respetar lo contenido en ella pues en ella nacemos, vivimos y morimos y en naturaleza material y etérea nos acabamos convirtiendo.
   Respetar a la Naturaleza es respetarte a ti mismo, en definitiva, no entendido como un dogma externo que predomine por encima de cualquier cosa y a costa de cualquier cosa, no como una imposición desde arriba o desde abajo que haya que cumplir por legales o morales motivos, no como una ideología de orden jerarquizado que exija sacrificio por parte de nadie, sino como una elección personal, una forma de vivir individual y también social, que surje de lo más profundo del ser.
    El futuro está en los niños. Eso he pensado esta mañana, viéndolos jugar.
   
   
   

La ilusión del privilegio

    No agaches la cabeza, querida mía. Porque si lo haces estás creando una autoridad, un privilegio, que no se sustenta sobre nada real; si lo haces estás creyendo en que hay personas mejores y personas peores, que hay personas por encima y personas por debajo; pero no, eso no se sustenta sobre nada real, no existe, es una ilusión que caerá con el telón dejando paso a la viva luz de una luna esbelta.
   Respetar a aquel señor que es tu "superior" con dignidad y respeto te hace digna y respetable a su vez, pero eso le quita el derecho a él y al resto del mundo a estar por encima o por debajo de ti. No hay encima ni debajo, en realidad, solo hay trabajo y gestión, que está dentro del mismo campo, en definitiva, de un modo horizontal e igualitario en términos materiales, y por lo tanto es de igual merecimiento, de igual mención, y por ende, de igual remuneración. Yo coso, tu pegas, ella aprieta con sus bellos dedos el zapato, el otro aprisiona el cordobán, la otra corta, el otro golpea con su martillo, el otro trae la faena, y la lleva. Pero uno se lleva cincuenta y el otro cero con cincuenta, ¿dónde me perdí en esta preciosa cadena?
    No existen personas mejores que otras, ni peores, existe la creencia que lo sustenta sobre un castillo de arena, pero un día lloverá, sí... lloverá, y se disolverá el castillo, el privilegio, la creencia, la injusticia y esta esclavitud moderna.
    Echo de menos tu sonrisa mientras coses, mientras cortas con tus tijeras largas y golpeas con tu martillo desgastado, echo de menos tu sonrisa mientras de tus dedos te quitas sendas bolas de cola tierna, echo de menos el orgullo por hacer bien tu faena, mi apreciada aparadora del alma. Echo de menos tu felicidad.
   El hijo de la Aparadora.
"Nadie debería escupir sangre pa que otro viva mejor" Athaualpa Yupanqui.