domingo, 15 de mayo de 2016

Sexismo moderno

   En el marco del llamado "sexismo moderno" hay implícita la creencia en la inexistencia actual del sexismo. Sin embargo existe de una manera sutil y encubierta, "benevolente", en tanto que a las mujeres se las considera las más aptas para cuidar de la casa (esto en menor medida hoy en día), las más aptas para cuidar de los niños, que si éstos se ponen malitos ellas son las que deben dejar el trabajo para cuidarlos, etc. En el ámbito laboral tanto ha coexistido la creencia de la complementariedad de la mujer al hombre que el sueldo de éste se ha convertido en la pieza angular de la pareja y el de ésta un suplemento que cuando existe viene bien para cosas secundarias. Pues bien, si salimos del marco, la mujer no es complementaria de absolutamente nada, la mujer es un ser completo, complejo e individual por sí mismo, que puede o no juntarse con un hombre que a su vez es un ser completo, complejo e individual para formar así un colectivo igualitario que coordine sus vidas para beneficio de ambos, del común que es un hogar. Estas creencias vienen de muy lejos, y tanto han calado, que incluso ellas se han acabado suscribiendo al realismo. Georges Bernanos decía: "el realismo es la buena conciencia de los hijos de puta" pues se han montado su propia realidad y ellos mismos la alimentan para que el que se salga de este pensamiento discriminatorio sea estigmatizado, aludiendo a la imposibilidad al cambio del statu quo.
   En el ámbito laboral local, me sorprende sobremanera cuando alguien comenta que antes las aparadoras cobraban mucho dinero en el aparado, refiriéndose a un sueldo sin cotizaciones ni derechos de absolutamente nada (o por el contrario se les hacía contrato de media jornada con el pago de la suscripción a la Seguridad Social a cuenta de la propia trabajadora) de alrededor de unos 800 o 900 euros, antes de la crisis. Hay en esto un machismo terrible, me parece, teniendo en cuenta que hablamos de una época de bonanza en la que un hombre en una fábrica de zapatos que sí cotizaba y sí tenía sus derechos varios podía cobrar (una buena parte en negro) alrededor de los 1.800 o 2.000 euros, con la obvia existencia de la variabilidad en este sentido, entiéndase una época de abundancia donde en cualquier parte se ganaba dinero.
   Sepan estas mujeres, que 900 euros no era estipendio digno ni representativo de su tiempo, y fue y seguirá siendo una miseria el sueldo de antes y el actual si los hombres cobran el doble por una misma faena sometida a un capital, por las mismas horas vendidas a un capital; sepan, que cuidar de los niños no es prioridad de la madre ni del padre, pues la función materna y la paterna pueden cruzarse de una manera totalmente permeable sin diferencia ni repercusión para la inocencia del niño; sepan, que el realismo es la buena conciencia de los hijos de puta, y los hijos de puta que nos lo enseñaron ya murieron hace mucho tiempo, matemos al sustento de la creencia de una puta vez.

3 comentarios:

  1. Pues no me han criticado a mi,incluso muchas de esas aparadoras por trabajar fuera de casa.Que mi deber era cuidar a mi hija y trabajando fuera la descuidaba,y se ponian de ejemplos.Yo preferi ganar menos que ellas en aquellos tiempos (si menos) y estar asegurada y cotizar.

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  2. Me alegra que hayas sorteado ese cuello de botella que os somete al hombre, pese a las críticas y a las adversidades de las propias mujeres suscritas a este prejuicio. Eres un ejemplo de que se pueden ejercer otros modelos diferentes, y espero que seas ejemplo de muchas otras. Un saludo, compañera.

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