martes, 7 de junio de 2016

Sobre el control clasista de la conducta

   He de suponer que el modelo de aplicación de multas a la vida cotidiana supone un cierto control de la conducta indeseable como la conducción temeraria, el consumo de drogas, la corrupción en el sentido económico de la palabra y demás prácticas ilegales; he de suponer también que funciona, en tanto sus bases fundamentadas en el conductismo radical (básicamente) en el que mediante premios y castigos se potencia o inhibe una conducta hasta la extinción; he de suponer, por otro lado, que bajo la perspectiva que fundamenta este modelo aplicado a la vida cotidiana se presupone que aquel premio o castigo que controla la conducta es realmente "reforzante" (que atraiga el premio y se tema al castigo), pues en caso contrario el modelo no funciona y no hay inhibición ni extinción de conducta, por lo que esas personas son capaces de cometer infracciones de todo tipo sin miedo a las consecuencias.
   Por todo esto y algunas cosas más he de suponer que las multas estandarizadas para todos por igual, en nuestro contexto clasista donde unos ganan para vivir y otros tienen, generan y acumulan cantidades ingentes por encima de la media (sea que lo han conseguido con su esfuerzo o no), no funciona para los segundos, pues las sanciones económicas estandarizadas para ellos no representan emociones negativas en tanto miedo al castigo igual que para el que sobrevive con lo que gana.
   Por lo tanto, como resumen, he de suponer que mientras no se apliquen multas en términos de proporcionalidad el sistema no funcionará como pretende, no lo hará para todos por igual, y por lo tanto como consecuencia a esta reflexión he de suponer que el sistema no pretende que funcione para todos por igual pues no deja de ser un sistema creado por legisladores ricos o enriqueciéndose, con el consenso de burgueses capitalistas ricos que cometen infracciones, abusos y se ven envueltos en grandes casos de corrupción sin miedo a las consecuencias en tanto que con pocas cuentas que saquen, aun robando y yendo a la cárcel, sacan beneficios. Les sale rentable.
   Esto en el caso de que aceptemos como moral este sistema y queramos mejorarlo para que funcione para todos por igual, en el caso de que no lo aceptemos como apto nos metemos en otros asuntos que podemos tratar otro día.
   Un saludo.

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