miércoles, 22 de marzo de 2017

Sobre esclavitud moderna

15/03
Lo que hoy es noticia en media España está naturalizado en Monóvar hasta límites insospechados. No ha sido sorpresa para nosotros más que el salir por la tele, pues todos somos familia y amigos de estas mujeres. El mismo sistema lo genera, los pudientes de todo el mundo visten sus zapatos caros a costa del alma de nuestras mujeres. Maldito sistema y sus sirvientes que generan riqueza a cambio de miseria para nuestra gente.
Vergüenza.

http://www.telecinco.es/elprogramadeanarosa/AR-Policia-talleres-ilegales-Alicante_2_2339430064.html

Pese a lo que pudiera llegar a imaginarse cualquier ingenuo no venían como parecía a salvarlas sino a someterlas aún más, quizá sin quererlo, al sistema de dominación imperante. Las sanciones económicas para los dueños y dueñas de talleres ilegales que se lucraron con el trabajo esclavo se entenderían objetivamente desde el punto de vista del "condicionamiento clásico", como un castigo, intento vano de controlar la conducta desviada de lo correcto dentro de una sociedad donde las empresas deben pagar impuestos por el bien común. Sin embargo, las sanciones económicas para las aparadoras de estos talleres, último eslabón de la cadena y el elemento más vulnerable de todo el sector, que por cómo está montado el tinglado y pese a todo, no tienen más alternativa que seguir trabajando a cambio de miseria, no se entiende desde ningún punto de vista para evitar ninguna conducta, pues dentro de la misma teoría conductista se conoce bien la necesidad de la existencia de una alternativa para obtener el efecto. ¿Qué alternativa tienen, acaso? Una multa para las aparadoras que no solo no cobran un sueldo digno y no cotizan con el estrés psicológico que eso genera conforme pasan los años, sino que ahora deben pagar una multa desorbitada, matiz que no mostrará Telecinco, que no podrán pagar sino sometiéndose aún más en más ilegales talleres que seguirán produciendo ilegalmente en otro rincón aún más oscuro y sórdido, pagar una multa desorbitada con un sueldo que casi no llega para pagar la vida y comer. No venían como parecía a liberarlas pues no es la solución quien ve el problema como un asunto de ingresos que no entran; no lleva a la solución la institución que consiente y que forma parte de un sistema de dominación que ya muchos comparan con un colonialismo comercial; eso es el Alicante del zapato, una colonia de la que las metrópolis europeas esquilman sus recursos a cambio de nada, propiciado esto por instituciones de aquí, corruptas o contumaces; no es solución quien no ve más allá del sistema productivo.
Una multa para ellas no tenía ningún sentido ni evita ni soluciona ni ayuda ni mejora nada sino que lo agrava, si cabe, aún más para las aparadoras.
Miseria.

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