viernes, 26 de mayo de 2017

Sobre mi segundo libro "El Fuego de los Confines"

Al fin puedo decir con una gran satisfacción que mi carrera como escritor continúa con gran ímpetu: me ha confirmado la editorial que van a publicar mi segundo libro. Este se llamará "El Fuego de los Confines", y será de una extensión, me temo, mucho mayor que la del primero expandiéndose mucho más allá aquella historia que quedó grabada, iniciada a penas, hace unos años en un librito de 203 páginas. Para los que ya me conocéis sabéis que esta es la continuación del primero, y para los que no, me presentaré, pues no suelo hablar de mí y este es un momento especial. Soy David Zorel y soy escritor de literatura épico-fantástica aunque algunas personas me conocéis por escribir sobre temas diversos en mi blog. "El Vasallaje de los Elementos" fue mi primer libro publicado por Editorial ECU en 2014, y aunque no soy dado a darme publicidad por mi patológica introversión de la que, sin embargo, surge esta pasión por escribir, hoy os hablaré de mis pasiones. Os contaré, pues, para los que no me conocen y para los que no pudieron ver la entrevista sobre mi libro en Cableword -y sobre la injusta situación del aparado ilegal en Monóvar -, cuál es el principio de esta historia: "El Vasallaje de los Elementos" comienza con una muerte trágica y todo un orden establecido que se viene abajo a consecuencia. Alejandro es un caballero extraño alrededor del cual hay toda un aura de misticismo, pues es la mano ejecutora de la mismísima Muerte, y la lleva acompañando mucho más tiempo de lo que vive un hombre; aquellos a los que el Mal del Tiempo no se llevase de manera natural él les quitaría la vida en nombre de su señora para establecer el orden que el caos de la inmortalidad había creado en algunas criaturas del bosque. Y el equilibrio se mantuvo así durante siglos, hasta que Verena, la amada de Alejandro, muere en sospechosas circunstancias al caer por la torre del castillo de un poderoso rey. Y es que, los anhelos de reyes y nobles corruptos y la arrogancia de las órdenes mágicas les llevaron a buscar activamente el origen mismo de la inmortalidad para hacerse con ella rompiendo la Ley del Tiempo y los tratados entre reinos. En esas intrigas Verena pinta de rojo el patio de piedra y Alejandro siente las ganas de revelarse contra su deber, pues es el Caballero de la Muerte y no permitirá que Ella se la lleve sin más al otro mundo.
Este es un mundo épico lleno de magia y de intrigas políticas en el que encuentran cabida criaturas de distintas mitologías incluida la celta tan cercana a la nuestra por la vía del norte de España; en el que las antiguas religiones del bosque dejan su huella de manera libre y abierta en un mundo que va creciendo en complejidad, y va creciendo mucho dado que el segundo libro, teniendo en cuenta las posibles variaciones en la maquetación, quedará en unas 482 páginas. Más adelante publicaré la sinopsis del este segundo libro llamado "El Fuego de los Confines" que no quería publicar sin dar una oportunidad a los que quieran acompañarme en esta aventura empezando por el principio (puesto que en esa segunda sinópsis probablemente haya información relevante del desenlace del primero).
Y para aquellos que busquen en esta historia su género dejo publicado en este blog el prólogo de "El Vasallaje de los Elementos" que tiene por título "El mal del miedo" para que podáis haceros una idea de la línea de esta historia.
Gracias.

Prólogo de "El Vasallaje de los Elementos"

sábado, 13 de mayo de 2017

Sábado

Cuando se abre el telón y la fiesta comienza sonríe exuberante falto de inquina alguna sino la complacencia en su visaje y la mirada vestida de avidez. Se muestra entregado y el momento crece, se desenvuelve entre pequeñas dosis de felicidad que lo hacen mecerse con delicadeza y alcohol en mescolanza. Es marca del fin de la semana en su sexto día y todo desaparece en turbias miradas y sonrisas exageradas que extienden sus comisuras desfiguradas por la alucinación. Es marca del día común del sexto de la semana y la fiesta le sonríe exagerada para olvidar el resto de los días pasados que ahora no pesan. De momento. Pero es una mácula que prevalece tras el velo turbio, pues se desvanece éste como humo entre calientes vahadas que expresan toda una complejidad emocional. No hay rúbrica en la gente sobre él, sin embargo, cuando termina la música y el alcohol se acaba. No hay recuerdo más que de lo no ocurrido, llanto de expectativa trivial del desgastado modelo social del sexto día de la semana pues, cuando el telón baja y la música acaba, nadie recuerda nada transcendente. Solo bruma intangible y frivolidad abstracta. Un día más de la semana, que salga mal o salga bien es consciente de que la Luna sigue mirando, los políticos siguen desposeyéndole de su libertad y el planeta girando, sin más, sin prestar atención a su bisoñez.